| Jennifer's profileLa mujer que nunca supo ...PhotosBlogLists | Help |
Hoy
Hoy es un incomparable punto de partida. No puedo negarlo, ni aunque sacuda con fuerza a los dioses, ni aunque te mienta con la realidad. Nunca. Abril siempre tendrá días eternos y fugaces noches. En realidad tampoco me afecta, mientras intuya que tú me estas esperando, no malgastaré los sentidos. Incluso ahora que el paraíso en mi mente intenta cubrirse por nubes grises y dardos envenenados.
Hoy es un día de maletas repletas de sueños, sentada en el andén, con la luz de tu calor abrasándome la espalda, como si pudiera olvidarme de todo menos de ti. como esperándote donde me dejaste. A mi lado juegan un par de sueños que no se cansan de imaginarte…y vuelvo a sonreír.
Hoy quiero apostar por el número perdedor y sentirme ganadora de un corazón latiendo…el nuestro
laura Y ahora...
nunca llegué a comprender como fui capaz de perpetuar ese día en que empecé a arrinconarte. en qué momento mi repaso por tu piel dejo de arrojar tus memorias y escurrir tus huellas lunares, cuándo fue el primer poema en que dejé que te esfumaras y te hicieras efímero, y sobre todo, cuándo empecé a dejar que me afectara tus “jamás”. por qué llegas hoy a mi mente? a pesar de haberte olvidado en todas las risas, lágrimas, caricias, enfados, pasos sin ruidos en noches prohibidas, bosques, países y aviones, seguiré pretendiendo inmortalizar el primer día que te olvidé. Sólo así me asegurare de no olvidarte nunca más. laura
ser devastada por vegetar en tus ojos. sellar los besos y sacrificarte un instante después. abrigar la insensible distancia… condenarme a desaparecer siempre. laura
Estoy segura de que te habría complacido conocerme, pero tú tenías una noción distinta de la placidez, y nada de lo que nos cercaba conseguía extirparte esa espina que te exigía siempre ir un paso más allá, curiosear qué había detrás de la distancia. Te recuerdo diciendo -un día me iré y nunca sabrás quien he sido, nunca sabrás quien has sido tú-. Así que no dudaste en hacer el equipaje y esfumarte en la bruma, como en un cuento de hechicería. Irte con las montañas. De paso te llevaste cada escondite que había equipado para ti; me dejaste vacía. Y nadie puede vivir en el vació, no tanto tiempo. Así que regresé a echar un vistazo al cielo, a querer encontrarte en las alturas, indicándome tu luz; esperaba absorber algún día un aliento desde cualquiera de los universos que pretendías apresar. Siempre eras tú, hoy lo sé, siempre eras tú. Pero el espacio pasa, hoy todos los titanes están abatidos, llevo tanto tiempo examinándote que estoy desatinada, alejada de mi punto de partida y lo único que he comprendido es que no merece la pena. Ojalá hubiese llegado a esta liquidación un segundo después de que partieras. Y sé que eliges los abrazos a las voces, aunque si pudieras optar te quedarías con las dos mitades de la ternura. Ninguna palabra es similar a uno de tus abrazos, pero recuerda que te llevaste todos los abrazos que tenía y ahora sólo tengo las palabras. |
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