| Jennifer's profileLa mujer que nunca supo ...PhotosBlogLists | Help |
..Eludí el primer disparo, el segundo me sentencio de muerte. Me negué a entender que esta vez iba en serio, que tú serias mi verdugo, la mano dispuesta a ejecutar nuestro destino.
No, no es tan fácil, nunca lo es. Decir adiós con las manos sin que te acompañe la memoria es de lo mas indigesto. Necesitas más de tres palabras para tragarme, y un puñado de buena suerte para olvidarme... Es lo que tiene haber amado.
Aún así... Ya puedes empezar a borrarme de tu subconsciente, al fin y al cabo sólo soy un objetivo a destruir, una palabra pesada que se repite en tu lista de ignorar.
Porque tú nunca cumpliste la promesa de quedarte eternamente enredado entre mis dedos, ni yo te entregue toda la verdad en mis palabras. Y porque me debes todos los errores que no cometiste
memorizar cada pliegue de una piel tersa y efímera cada paso dado en el camino de ida y vuelta cada pequeño color en tus ojos de tonalidades infinitas cada abrazo cerrado y estrecho como calles sin salida cada lágrima de esperanza, allá ... a lo lejos cada llanto de dolor compartido cada esquina tiene un roce dibujando un adiós en la memoria Jennifer Elizondo
![]() Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. XXIII
Ya todo es igual, cansada de garabatear tu imagen en los desiertos de arena mientras mis manos te guardan entre palabras para que no se escape ni el frió que desprendes. Me he cansado de repetirme sin darme cuenta, de hacer puentes para que no sientas el abismo bajo tus pies, soportando todo tu peso en mi espalda. Así que voy a poner remedio, voy a tapar las heridas hasta que se hagan invisibles, voy a darle la mano a la indiferencia y caminar a su lado, a borrar tu nombre a golpes de olvido, a despistarme de tu puerta, tu número y calle, a retirar recuerdos acumulados encima de la cama y derrotas almacenadas por toda la casa. Voy a beberme todos los errores que cometí por seguir un segundo más atada a tu piel, a parar el reloj de minutos perdidos y horas muertas.
Ha terminar Finalizar Acabar Concluir Fin Jennifer Elizondo
sin billete de vuelta se te hicieron añicos los sueños quiero olvidar ! ! ! te repites hasta la saciedad pero ella esta en todas las avenidas de tu mente y se repite como un eco, terco y testarudo
Jennifer Elizondo
..como la piel desnuda como desenfundar el alma como sabanas que lloran de sudor compartido como maremotos que explotan y gimen intentos desesperados detrás de la puerta sueños saltando por la ventana hay un muerto en el suelo helado un cadáver adosado a tus huesos Jennifer Elizondo
Sólo veo rostros disfrazados y miradas huidizas de aquellos que no saben traspasar la barrera de lo invisible. Cansada de gestos repetidos, ensayos a la sombra de un muro que me aplasta, y un nudo que me oprime hasta decir basta! No quiero más. Me siento cadáver en mi piel, intentando por fin descansar cuando llegue la hora de llamar a tu destino.
Jennifer Elizondo
debería haberte dicho toda la verdad, pero el miedo es un muro que paraliza la salida, ya sabes la fragilidad que puede tener un instante. la torpeza que causa pisar sobre mojado. quería amarrarme a ti, a tu mirada, y termine amarrándome a mi misma, creyendo estar a salvo. debería haberte dicho que tu imagen me asediaba por la espalda, que no había caminos de piedras sin que me pisaras. que evitarte era llenar maletas sin destino. nadie me enseño como se ama y sin embargo tú dejaste semillas en mis manos. debería haberte dicho que las palabras tristes son adictivas, que hay que huir de ellas, por eso no supe pronunciarme, aun sabiendo que tú las querías oír todas, porque necesitabas abrazarme, necesitabas volverme a ver...se juntaron nuestros miedos y parieron distancias insalvables. tú, que fuiste, el que me enseño como perseguir un sueño...lamento haber sido tu peor alumna Jennifer Elizondo
Hace tiempo que olvide ser realista, sólo el humo del pitillo es real en esta isla soñadora. Incapaz de recordar como llegue a compartir mis besos con tus labios. Me sumerjo en la ficción, de ser yo la que controla mis manos por tu cuerpo. Nada me cuadra en el color de tus ojos, pero es la única moneda que cambia mis miedos por esperanzas, y me venden mentiras con sabor a caramelo. Y aunque respiro con toda la fuerza del huracán que dejaste. No sale un grito de mi garganta, reseca de tanto pronunciar tu nombre. Si algún día despierto, posiblemente seré una palabra caducada, pero esta es mi manera de decirte que... te echo tanto de menos. Jennifer Elizondo ![]() Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. |
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