Jennifer's profileLa mujer que nunca supo ...PhotosBlogLists Tools Help

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    El sonido de tu silencio llega tarde a mis oídos, esta ventana no deja pasar tu brisa, y me convierto en la pereza  que se acuna en tu rostro. Noto como se astilla mi alma y me lastima la carne, sacudo mis pensamientos y rebotan en todas las paredes devolviéndome todas tus palabras.

     Tus manos invisibles acarician la caída y frenan el sueño imposible de atraerte, pero no lloraré… no esta noche.

    Me quedaré inmóvil en mi tristeza, sembrando nostalgias sin llantos, desterraré la muerte de este sueño estéril. Seré ese momento que engendra el último suspiro de esperanza.

    Jennifer Elizondo

     

     

    Un día más, una noche más, como tantas otras que nacieron y murieron  ante mis ojos cansados. El recuerdo ha  formado una idea fija de tu nombre en mi memoria. Mis manos están vacías, rendidas, agotadas de perseguir una imagen que se diluye. Cansadas de repetirte. Esta noche tampoco estarás a mi lado aunque todo te nombre…esta noche morderé de nuevo la ausencia que me alimenta.

    Cuándo volverás? Pero no hay respuesta… y mi tristeza invade  todas las noches que me sobran.

     

    Creo que he llegado tarde a la cita con “mi vida”

     

    Jennifer Elizondo 

     

     

    Yo, como cualquier ser humano, también amé. Ese amor también tuvo nombre y ese nombre se borro tras el tiempo que no perdona y lo borra todo. El olvido ocupa poco en la memoria, no pesa, es llevadero, y las palabras que un día tuvieron sentido se tornan deformadas, desordenadas.

     

     

                                Si, lo sé...yo también soy una ausencia.

    Tú no lo sabes, pero el destino ya ha anticipado el día que dejaras de buscarla en todas las miradas. Pasará sin  deleite, como un atardecer sin nombre, simplemente un día dejaras de llorarla, de pensarla, de buscarla con los pies parados.  Ese día te darás cuenta que ella no existe, que jamás será tuya. Los fantasmas del pasado son los mismos que te llenaron de dudas, y ella es la duda que sostiene ese verso que nunca terminaras.

    Deja el otoño a un lado y salta al encuentro de todas las primaveras que están jadeando por sentirte. Libérate del peso que deja la muerte de un recuerdo, y fluye. No olvides ir con la piel desnuda y bañarte en todos los ríos  que te hablen. Se acabaron todas las calles solitarias, todos los pasos hacia tras, el rugir de un sentimiento que ya no es el tuyo…la hora del olvido esta servida y se enfría.

    Jennifer Elizondo

     

     
    Creative Commons License
    Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons

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    Te has ido...

    Echarte de menos no es tan malo. Siempre me quedan las palabras para abrigar estos hielos

     

     

     

     

    Sin pretenderlo...

    Que inútil es querer inventar poesía

    con la cruda y brutal sensación que golpea con saña y no puede pronunciar tu nombre.

     

     

     

    Sólo la vida nos separa

    Nuestras vidas son sendas de un mismo destino infinito

     

     

     

    Escapar de la melancolía

    de los ecos que te traen de nuevo a mi memoria

    Eres el insolente verdugo de mis latidos.

     

     

     

    Tú y yo

    sin nada

    sin mañana

    Un final anunciado

    Todo lo que nos une

     ...Nos separa

     

     

     

    Qué insólito

    no poder acariciarte

    estando permanentemente

    bajo mi piel

     

     

     

     

    Pesadez…

    Escondo mis manos en la húmeda arena, noto cada gota de su sudor en mis dedos. El viento se apodera de mi cuerpo y enreda mi pelo, mientras, me sumerjo en el horizonte del mar de tus ojos.

    Te siento llegar turbadamente a mi lado y desapareces antes de que pueda mirarte. Así es como mi primavera se convierte en invierno.

    Sólo me quedan dos opciones...

     extirparte de mi cuerpo

    o consumirme en ti

    ...no tengo alternativas

     

     

     

     

    Dímelo tú... dime cómo puedo dejar de sentirme en tus huesos, en tu piel. cómo puedo dejar de verte en todas las sonrisas, en todas las miradas.

    Dímelo tú... dime cómo puedo desengancharme de tus caricias, cómo quitarme este vicio de llevarte en la sangre.

    Dímelo tú...dime cómo puedo vivir sin tus brazos aferrándose a mi cuerpo, cómo puedo seguir  fingiendo que no te has ido.

     

     

     

    Me enamore para siempre

    para soportar tu indiferencia

    para hablarte sin sonidos

    para creer en mi a través de ti

    para el mal trago de esta caricia inexistente

    para empaparme de estas lagrimas que no cesan

    para no arrancarte de mi alma que esta soldada a la tuya

    para no renunciar a este gemido roto y mudo

    para no tener la cobardía de olvidarte

    para prohibirme otra piel, otros labios

    para que seas la fe ciega que me hace creer sin ver.

     

                                                                                                           Jennifer Elizondo 

     
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    Seré la dentellada y la carne arrancada.

    El disparo, la bala y la herida.

    Seré tu alimento y tu vomito.

    Tus horas, tus momentos, todos los sitios, todos los paisajes.

    Seré la raíz de todos tus sueños

    el tronco de todos tus males

     

    Yo he nacido para ti, y aún ignorándome...lo sabes.

     

    Jennifer Elizondo

     

     

     

     

     

     
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